Las
películas de Borowczyk tienen algo especial. Nada más echarles un
vistazo, uno se da cuenta de que son suyas. Es por su manera de rodar,
de encuadrar y de montar. El tío compone los planos como un fotógrafo
obsesionado por los pequeños detalles. Coloca a sus actores como muebles
en una tienda de antigüedades. A las mujeres desnudas les corta la
cabeza, las piernas, los brazos, para fijarse sobre todo en las partes
sexies de su anatomía. Monta las imágenes por contraste asociativo: a un
plano general le suele seguir un primer plano de un objeto. Utiliza con
frecuencia la cámara al hombro y el desenfoque casual. Está obsesionado
con el erotismo de Fin de Siglo, los objetos de anticuario, los
catálogos, las repeticiones, los archivos, los marcos y la música
clásica. Le encanta la ropa de cama blanca, los bordados, los corsés,
las túnicas romanas, los espejos, las duchas y los baños. Autodidacta y
metomentodo, él mismo suele encargarse de la dirección artística, los
decorados, el montaje y hasta la fotografía de sus películas, además de
escribirlas y realizarlas. Entre los colaboradores que le han sido más
fieles cabe destacar al encargado de vestuario Piet Bolscher (“Blanche”,
“Cuentos inmorales”, “Tres mujeres inmorales”, “L’armoire”, “Dr.Jekyll
et les femmes”), que trabajó igualmente con Costa-Gavras y
Robbe-Grillet, y los directores de fotografía Guy Durban (“Théatre de
Monsieur & Madame Kabal”, “Goto, isla del amor”, “Blanche”, “Cuentos
inmorales”), autor también de un magnífico texto sobre Mandiargues
publicado en la primera reedición de “Le Musée noir”, y Bernard
Daillencourt (“Cuentos inmorales”, “La Bestia”, “Tres mujeres
inmorales”), el operador de cámara oficial de David Hamilton en
“Bilitis”, “Laura, las sombras del verano” y “Tiernas primas”.
‘THÉATRE DE MONSIEUR & MADAME KABAL”. Francia, 1962-1967.
Primer
y único largometraje animado de Borowczyk. Enteramente dibujado por él.
Un hombrecillo inofensivo y una mujer arpía (el señor y la señora
Kabal) protagonizan una serie de sketches domésticos de inspiración
surrealista. Automatismo y asociación de ideas al servicio de un humor
audiovisual de alta graduación. Al principio y al final de la función,
el propio director-dibujante irrumpe en la pantalla. “Me llaman Boro”,
le dice a la Sra. Kabal. Un detalle curioso: el metraje está
salpimentado con postales de Fin de Siglo e imágenes reales de chicas en
bañador.
‘GOTO, L’ÎLE D’AMOUR’. Francia, 1968.
Versión
española: “Goto, isla del amor”. Por un lado, es una divertida alegoría
política antitotalitaria a lo "Ubu Rey", de Alfred Jarry; por el otro,
una fascinante recreación del cine mudo con ramalazo nórdico. En una
isla ficticia habitada por seres humanos cuyos nombres comienzan con la
letra G, un condenado a muerte es amnistiado por capricho del monarca.
Sin querer, este personaje descubre que la Reina (encarnada por Ligia
Branice, musa y pareja sentimental de Borowczyk) mantiene relaciones
sexuales con su profesor de equitación. Los acontecimientos se
precipitan: hay suicidios, asesinatos, ajustes de cuentas y hasta una
resurrección surrealista. La escena de los funerales inspiró una muy
similar en la película "Institut Benjamenta", de los hermanos Quay.
‘BLANCHE’. Francia, 1971.
Versión
española: “Blanche”. Filigrana medieval en clave shakespeariana,
inspirada por “Mazepa”, de Juliusz Slowacki, un texto publicado en 1889.
La protagonista vuelve a ser Ligia Branice, disfrazada de joven y
frágil esposa de un noble octogenario (Michel Simón, en su penúltima
aparición en pantalla) que la mantiene encerrada en su castillo. En el
transcurso de una fiesta, la chica sufre el acoso del Rey, el paje del
Rey y, lo que es peor, su propio hijastro. La cosa acaba con un baño de
sangre. Borowczyk filma a los actores de perfil o de frente, encuadrados
dentro de ventanas y marcos arquitectónicos, acentuando la sensación de
falta de perspectiva propia de las pinturas del siglo XIII.
‘CONTES INMORAUX’. Francia, 1974.
Versión
española: “Cuentos inmorales”. Largo compuesto por cuatro historias
independientes. “La marée” es una adaptación literal de un relato de
Mandiargues: un adolescente (Fabrice Lucchini) obliga a su primita (Lise
Danvers) a que le practique una mamada mientras sube la marea. En
“Thérèse Philosophe”, una quinceañera beata (Charlotte Alexandra) se
masturba con un pepino después de excitarse con los objetos y libros
antiguos que encuentra en una habitación donde ha sido encerrada como
castigo por llegar tarde a casa. “Erzsébet Báthory” es una detallada
descripción de las actividades cotidianas de la condesa húngara del
siglo XV que acostumbraba a bañarse con la sangre de jóvenes campesinas.
Paloma Picasso, la hija del pintor, encarna al personaje. La última
historia se titula “Lucrezia Borgia”. Está ambientada en la Roma de
1498. Recrea un excitante ‘ménage-à-trois’ entre la célebre envenenadora
(Florence Bellamy), su padre el Papa Alejandro VI, y su hermano el
Cardenal César Borgia. Borowczyk disfruta recreando diferentes épocas
históricas con cuatro brochazos decorativos, y se relame de gusto
acariciando con el objetivo de la cámara los cuerpos femeninos de
actrices y figurantes, en primerísimos planos detalle, forzando el
encuadre, improvisando sobre la marcha. Los montajes de las escenas de
masturbación y las de las duchas colectivas ponen cardiaco a cualquiera.
‘DZIEJE GRZECHU’. Polonia, 1975.
Versión
española: “Historia de un pecado”. Se basa en un folletín de 1906
escrito por Stefan Zeromski. Narra las desventuras de una joven ingenua
(Grazyna Dlugolecka) que se enamora de un escritor y, por su culpa,
sufre todo tipo de calamidades. A saber: mata a su propio hijo, se
prostituye, se deja chulear por unos indeseables y acaba sacrificándose
por amor. Es la única película larga que Borowczyk dirigió en su país
natal, y la única que aún no he podido ver. Participó en el Festival de
Cannes. Algunos críticos la describen como un melodrama fetichista sin
prejuicios.
‘LA BÊTE’. Francia, 1972-1975.
Versión española:
“La Bestia”. En 1972, el productor Anatole Dauman contrató a Borowczyk
para que rodase un final impactante para la película de Alain Fleisher
“Les rendez-vous en forêt”, protagonizada por Catherine Jourdan, maciza
descubierta por Alain Robbe-Grillet en “L’Eden et après”. Fleisher no
dejó que nadie manipulase su trabajo, pero Boro aprovechó el encargo
para rodar un mediometraje inspirado por una antigua leyenda gabacha (la
misma que late, por cierto, debajo del guión de la recién estrenada “El
pacto de los lobos”, de Christophe Gans). Con el título de “La
véritable histoire de la Bête de Gévaudan”, la pieza estuvo a punto de
formar parte de “Cuentos inmorales”. Al final, se utilizó como clímax
orgasmatrónico de "La Bestia". La protagonista es una guapa heredera
anglosajona (Lisbeth Hummel) que está a punto de casarse con un
aristócrata francés. Mientras se soluciona el papeleo religioso, la
joven pasa unos días en la mansión del novio, excitándose con los
caballos, las lecturas y las malas compañías. Cuando ya no puede más de
calentura, se imagina el choque sexual entre una antepasada de su futuro
marido (Sirpa Lane) y una Bestia peluda y libidinosa. Borowczyk
aprovecha este astuto giro de guión para combinar las imágenes del corto
con las del largo. La excitación sube y el monstruo, armado con un pene
de 45 centímetros, acaba inundándolo todo de esperma.
‘LA MARGE’. Francia, 1975.
Versión
española: “Una mujer de la vida”. La obsesión sexual de un hombre de
negocios felizmente casado por una prostituta caprichosa. Extraña
adaptación cinematográfica de la novela con la que Mandiargues ganó el
Premio Goncourt en 1967. En la película, él es Joe Dallesandro,
‘sex-symbol’ de la Factory de Andy Warhol, y ella es Sylvia Kristel, en
pleno subidón de autoestima tras el éxito de “Emmanuelle”. Boro traslada
la acción de Barcelona a París, filma a los actores como si fuesen
estatuas de carne, y se entretiene enfocando y desenfocando objetos en
primerísimo plano. En las escenas de folleteo suenan canciones de 10cc y
Pink Floyd. En su momento, no gustó a nadie. A mí siempre me ha
parecido una rareza: tiene un tono depresivo que hipnotiza.
‘INTERNO DI UN CONVENTO/INTÉRIEUR D’UN COUVENT’. Francia/Italia, 1977.

Versión
española: “Interior de un convento”. Los “Paseos romanos” de Stendhal
le sirven de pretexto al director para encerrarse entre los muros de un
convento italiano repleto de jovencitas en celo. Nada puede hacer la
Madre Superiora para sofocar la rebelión sexual que se avecina. La
institución religiosa parece un colegio mayor de los que salen en las
historietas de la revista ‘Kiss’. Las novicias bailan semidesnudas en la
capilla, se toquetean los pechos en el confesionario y reciben a sus
amantes en la sala de bordar. Por las noches, las más audaces mezclan
plegarias con masturbaciones, crucifijos con consoladores, estampitas de
la Virgen con dibujos de penes erectos. Una monja toca el violín
desnuda, y otra, también desnuda, practica yoga delante del
reclinatorio. Sin duda, ésta es la película más jugosa y jocosa de toda
la filmografía de Borowczyk. La única en cuyo reparto estelar coinciden
sus dos fetiches femeninos: Ligia Branice y Marina Pierro. Una lección
de manejo de cámara al hombro y un prodigio de montaje asociativo.
‘LES HÉROÏNES DU MAL/TROIS FEMMES INMORALES’. Francia, 1978.
Versión
española: “Tres mujeres inmorales”. Femineidad, sexo y venganza a
través de la historia. Una nueva vuelta de tuerca a la fórmula
inaugurada en 1974 con “Cuentos inmorales”. La protagonista del primer
’sketch’, ambientado en el Renacimiento Italiano, es Margherita (Marina
Pierro), la ’fornarina’, modelo y amante del pintor Rafael. Después de
divertirse mucho posando y follando en el estudio del artista, seduce a
un banquero para robarle las joyas. Al final, reparte pastelitos
envenenados y regresa con su novio campesino. La segunda mujercita
inmoral se llama Marcelline (Gaëlle Legrand). Es una pizpireta Lolita de
Fin de Siglo. Se pasa las horas muertas jugando con un conejito blanco
en el jardín de su casa, recalentándose las tetitas al sol. Una mala
tarde, azuzados por una sirvienta envidiosa, los padres de la niña
cocinan a la mascota peluda y se la comen. Para vengarse, Marcelline
entrega su virginidad a un matarife negro. Luego, con un cuchillo de
carnicero, les corta el pescuezo a mamá y papá. El argumento se basa en
el relato "Le sang de l’agneau", de Mandiargues, incluido en el libro
"Le Musée noir". Marie (Pascale Christophe), una burguesa parisina de
finales de los 70, sufre un secuestro con violación en la tercera y
última parte de la película. Su perro, un doberman negro, la rescata y,
de paso, asesina al pesado de su marido. Lo mejor: el ambiente sensual
del primer episodio y la atmósfera ’hamiltoniana’ del segundo, rota con
una salvaje pincelada gore.
‘COLLECTIONS PRIVÉES’. Francia/Japón, 1979.
Versión
española: “Colecciones privadas”. El productor Pierre Braunberger
convence a tres erotómanos de moda para que le fabriquen tres
mediometrajes a medida. Just Jaeckin naufraga en una isla en compañía de
varias sirenas caníbales (la más guapa es Laura Gemser). Shuji Terayama
se enreda en una psicodélica fábula de fantasmas tocapelotas. Walerian
Borowczyk adapta a Guy de Maupassant con la soltura acostumbrada. Su
’sketch’, titulado "L’armoire", ilustra con demasiada economía de medios
una anécdota sin importancia. Un señorito aburrido (Yves-Marie) acude a
un cabaret para acostarse con una corista (Marie-Catherine Conti).
Después de pagar y follar, descubre que la mujer ha escondido a su hijo
en un armario.
‘LULU’. Francia, 1980.
Ascensión y caída de una
mujer de la vida (Anne Bennent) que acaba liándose con el mismísmo Jack
el Destripador (Udo Kier). Los dos textos dramáticos más conocidos de
Frank Wedekind se convierten en manos de Borowczyk en un experimento
escénico a contracorriente: los personajes entran y salen de plano como
si estuviesen encerrados en una casa de muñecas, los actores pronuncian
sus diálogos por control remoto y las escenas de sexo provocan
escalofríos. Rarita de cojones.
‘DR.JEKYLL ET LES FEMMES/LE CAS ÉTRANGE DU DR.JEKYLL ET MISS OSBOURNE’. Francia, 1981.
La
versión cinematográfica más enloquecida y rabiosa de la novela corta de
Stevenson. Udo Kier interpreta al Dr.Henry Jekyll. Marina Pierro es su
novia Fanny Osborne. Para celebrar el compromiso matrimonial entre
ambos, se organiza una cena en casa del primero. La velada se convierte
en una orgía de sangre y sexo a medida que un misterioso personaje,
Mr.Hyde (Gérald Zacberg), va ensartando uno por uno a todos los
invitados con su monstruoso miembro de color rojo. Patrick Magee
interpreta a un general psicótico y Howard Vernon es un científico
chapado a la antigua. Cuando el espectador ya se ha acostumbrado a la
música electrónica, los espacios cerrados, los diálogos de besugo, los
flashes de luz azul y los estallidos de violencia irracional que
salpican el metraje, Borowczyk acelera el ritmo en el tramo final y
transforma las últimas secuencias en un maremagnum de imágenes
alucinógenas. Henry Jekyll y Fanny Osborne se sumergen en una bañera
llena de droga, pierden el control y se devoran el uno al otro.
‘ARS AMANDI/L’ART D’AIMER’. Italia/Francia, 1983.

Versión
española: “El arte de amar”. Roma, año 8 antes de Cristo. Claudia
(Marina Pierro) es una ardiente mujer necesitada de afecto, sobre todo
cuando su marido centurión está en el frente. Se pasa el día entrando y
saliendo de una gigantesca bañera-pecera transparente, intercambiando
confidencias con su sirvienta negra. Por las noches, recibe las visitas
de un joven amante, pupilo del mismísimo Ovidio. Antes de que el esposo
cornudo vuelva a casa, la bella sin alma tiene tiempo de soñar con toros
folladores y montar orgías con esclavos nigerianos. Borowczyk vuelve a
recrear con imágenes y sonidos uno de sus periodos históricos favoritos.
Tomando como pretexto los versos didáctico-amorosos de Ovidio, se marca
un ejercicio de estilo aderezado con escenas de comedia, sexo y
violencia doméstica. La película no sigue una línea narrativa concreta,
combina el sueño con la realidad, los pasajes contemplativos con la
acción sinvergonzona. Para complicar aún más las cosas, los
distribuidores italianos añadieron insertos porno en algunas secuencias.
El epílogo, ambientado en los años 80, resulta un tanto forzado.
‘EMMANUELLE 5’. Francia, 1985.
Un
trabajito de encargo que Boro dejó a medio terminar. Emmanuelle
(Monique Gabrielle) presenta en el Festival de Cannes su último pornete
de aventuras, titulado “Love Express”. Las escenas de esta película
dentro de la película tienen el toque Borowczyk, sobre todo las que
están ambientadas en un harén, el resto es cosa de su asistente Thierry
Bazin. Más cercana a un bodrio de la productora Eurociné que a un
episodio de la saga de Emmanuelle.
‘CÉRÉMONIE D’AMOUR’. Francia, 1987.
Adaptación
cinematográfica de uno de los últimos y más sofisticados textos de
Mandiargues: la novela “Tout disparaîtra”. Un joven anticuario (Mathieu
Carrière) conoce a una misteriosa mujer (Marina Pierro) en el Metro de
París. Juntos visitan la iglesia de Saint-Germain-des-Prés antes de
encerrarse en un ‘boudoir’ lleno de mariposas vivas. Allí, la mujer se
transforma en un súcubo sexual y el hombre se entrega a sus más bajas
pasiones. El lenguaje literario lo impregna todo. Las imágenes parecen
sacadas de una ensoñación simbólica. Boro despliega su arsenal
estilístico con la meticulosidad de un viejo profesor, sin concesiones a
la galería. Esta es, probablemente, su película más personal.
BOROWCZYK EN LAS DISTANCIAS CORTAS
Estos
son los cortometrajes más destacados de la filmografía de Borowczyk. No
están todos los que son, pero sí son todos los que están. Al final,
incluimos dos encargos televisivos.
“Byl Sobie Raz…” (“Érase una vez…”), 1957
Líneas y formas sobre celuloide acompañadas por música clásica. Primera colaboración entre Boro y Jan Lenica.
“Nagrodzone Uczucie” (“Sentimiento recompensado”), 1957
Pintura y pintor naïf mezclados en un flashback circular. Boro y Lenica participan en el Festival de Cine de Cannes.
“Dom” (“La casa”), 1958
Descripción
surrealista de una casa por dentro y por fuera. Boro y Lenica ganan
10.000 dólares en el Festival de Cine Experimental de Bruxelas.
“Les Astronautes” (“Los astronautas”), 1959
Mezcla de collage e imagen real. Codirigido por Chris Marker.
“Encyclopédie de grand-maman en 13 volumes” (“La enciclopedia de la abuela en 13 volúmenes”), 1963
Un repaso a la evolución de los medios de transporte a través de viejos grabados: automóvil, ferrocarril, globo…
“Renaissance” (“Renacimiento”), 1963
Una habitación destruida se reconstruye fotograma a fotograma.
“Les Jeux des anges” (“Los juegos de los ángeles”), 1964
Manchas rojas y traqueteo de tren. Una fábrica donde se descuartizan ángeles. Alegoría de los campos de concentración.
“Les felins”, 1964.
Boro se encargó de los créditos animados de esta película de René Clément, con Alain Delon y Jane Fonda.
“Le Dictionnaire de Joachim” (“El diccionario de Joachim”), 1965
Un
personaje dibujado explica con gestos el significado de diversas
palabras. 20 años más tarde, Bill Plympton ha hecho cosas muy parecidas.
“La vie de château”, 1965
Boro se encargó de los créditos animados de esta película de Jean-Paul Rappeneau, con Catherine Deneuve y Philippe Noiret.
“Rosalie”, 1966
Adaptación
en imagen real de un relato de Guy de Maupassant, protagonizado por la
musa y esposa de Borowczyk, Ligia Branice, una mujer de expresión
renacentista y dicción marciana.
“Gavotte”, 1967
Divertimento con enanos disfrazados y música de Rameau.
“Une Collection particulière” (“Una colección particular”), 1973
Documental
sobre la colección personal de objetos eróticos de Borowczyk. Texto
escrito y declamado por el escritor André Pieyre de Mandiargues.
“Almanach des adresses des demoiselles de Paris” (“Almanaque de direcciones de las señoritas de París”), 1989.
Episodio
de 25 minutos perteneciente a la teleserie “Serie Rosa”, coproducida
por TVE. Picardías cortesanas de inspiración popular. Con Jean Mylonas
como el Marqués de Sade.
“Le Lotus d’Or” (“El loto de oro”), 1991.
Episodio
de 25 minutos perteneciente a la teleserie “Serie Rosa”, coproducida
por TVE. Adaptación de un clásico del erotismo oriental escrito por Jin
Ping Mei. Con Chun Yan Ning y Yoki Tani.
SURREALISMO
—El
surrealismo —al igual que el cubismo, el futurismo o el expresionismo—
ha ejercido tanta influencia en la sensibilidad contemporánea —y ha ido
adoptando tantas características de los demás ‘ismos’— que resulta
inútil tratar de aislar su huella en mi obra.
ALQUIMIA
—Todo
artista es un artesano y un alquimista. Pero alquimista en el sentido de
que es capaz de mezclar cosas muy distintas y obtener algo totalmente
inesperado. El alquimista utiliza métodos no científicos.
ANIMACION
—El
cine en general, todo el cine, es animación. El cine de imagen real es
cine de animación fotográfica. En última instancia, un trozo de película
sólo es una sucesión de imágenes fijas. Si sustituyes esa fotos por
dibujos se obtiene el mismo resultado. A principios de siglo, el cine
era llamado ‘fotografía animada’.
Opiniones citadas por
Daniel Bird en un texto publicado en el programa de una exposición sobre
Borowczyk celebrada en junio de 1998 en el Museo Nacional de
Fotografía, Cine y Televisión de Londres.
AUTODIDACTA
—No
fui a ninguna escuela de cine. Estudié en la Academia de Bellas Artes
de Cracovia. Empecé a hacer películas sin querer, utilizando una cámara
de 16mm que compré a los 14 años. La vi expuesta en un escaparate,
abierta, con su mecanismo a la vista. Me fascinó. Empecé a experimentar
con ella. Cuando vi las primeras imágenes rodadas por mí, todas las
nociones de técnica que tenía se esfumaron en el aire.
ESCUELAS
—La
técnica es algo que puede aprenderse rápidamente. La escuela puede
servir para eso, pero es más interesante utilizarla como punto de
encuentro con otras personas que compartan tus pasiones. En general, se
aprende más en los pasillos y escaleras de una escuela que en las aulas.
Suele ser ahí donde se gesta el futuro del arte
MOVIMIENTO
—Sigo
fascinado por las imágenes en movimiento: para mí son como esculturas
mecánicas. (…) Mis primeras películas eran manchas y formas que se
movían en un universo musical.
MONTAJE
—Para montar bien no hace falta ir a la escuela. Basta con tener una cosa clara: un segundo de película tiene 24 fotogramas.
REALIDAD
—Rodar
no es la parte interesante del proceso creativo cinematográfico. A mí
lo que realmente me interesa es el resultado final, lo que tiene que
proyectarse en una pantalla. (…) Incluso en el caso de que uno quiera
realizar películas convencionales, creo que siempre es necesario
‘dibujarlas’ antes, ya sea directamente sobre el celuloide o utilizando
decorados y actores. (…) La fotografía realista es demasiado simple. El
proceso creativo se reduce casi a cero. Si uno decide utilizar fotos en
vez de dibujos para hacer una película, lo que tiene que hacer es crear
otra realidad, deformarla, reinventarla. (…) Lo más difícil es evitar la
reproducción mecánica de la naturaleza. Tiene que haber algo más, y no
estoy hablando sólo de temperamento, personajes y argumento. Por encima
de todo debe haber un concepto de lo que significa hacer cine.
LIBERTAD
—El
arte verdadero exige libertad y sinceridad. (…) Ningún cineasta tiene
este tipo de libertad. (…) Ser un cineasta cuya obra debe ser vista
significa que se está obligado a trabajar dentro de unos parámetros
controlados por degenerados circuitos de exhibición. (…) Las películas
no se consideran obras de arte, sino mercancía industrial. (…) Hasta los
más grandes cineastas están obligados a disimular sus ideas en las
películas que hacen si no quieren perder ciertos privilegios.
CRITICA
—¡Ay,
los críticos! Por regla general, los críticos cinematográficos son
gente muy limitada. No parecen estar muy interesados por las ideas. O
quizás no estén preparados para entenderlas. (…) La crítica de cine es
como un circo.
ERODISNEY
—¿Por qué no buscáis erotismo en las
películas de Walt Disney? Escoged cualquiera y os daréis cuenta de que
nunca falta. Por ejemplo, en “Blancanieves y los 7 enanitos”. ¿Por qué
no buscáis sexo ahí? Se puede sentir el deseo reprimido a la legua. ¿No
es asqueroso? Deseos que no pueden expresarse. Yo nunca he hecho
películas de ese tipo.
PORNOGRAFIA
—La pornografía, para mí,
no existe, aunque esté presente en todas partes. ‘Pornografía’ es un
término legal, no una definición crítica o artística. En cada país se
entiende de una manera distinta. (…) La diferencia entre un porno casero
y una de mis películas está en el montaje. Me da igual rodar a un
hombre comiéndose una manzana que a una pareja follando. (…)
Prácticamente en todas las películas de la historia del cine sale una
pareja abrazándose. La oposición de los sexos es una constante. ¿Pero
dónde está el límite? Puedes filmar la pierna de una mujer en plano
general sin que nadie piense nada raro; fílmala en primer plano y habrá
alguien que opine que eso es obsceno.
FEMINISMO
—¿Feministas?
Pensaba que ya habían desaparecido. Las que conocía ya han crecido, se
han casado y ahora organizan cenas en casa. Bromas aparte, creo que las
mujeres ocupan un lugar privilegiado en mis rodajes; mucho más
importante que el que ocupan en rodajes de películas que no son ni la
mitad de polémicas que las mías. (…) En el fondo, siempre me he colocado
del lado de los personajes femeninos. Admiro su energía y su heroísmo a
la hora de ver realizados sus deseos, sean cuales sean estos deseos.
GENEROS
—El
cine de géneros me asquea. Está basado en la repetición de viejos
esquemas. Para mí, eso es pornográfico. En este tipo de cine siempre hay
buenos y malos. Yo tengo mi propio punto de vista al respecto. (…)
Además, siento animadversión por las etiquetas. John Ford dijo una vez
en una rueda de prensa: ‘Hola, soy John Ford y hago películas del
Oeste’. Muchos han tratado de obligarme a que yo diga algo parecido:
‘Hola, soy Walerian Borowczyk y hago películas eróticas’. Lo malo es que
nadie distingue entre películas del Oeste reaccionarias y películas del
Oeste progresistas.
ABSTRACCION
—El cine no es literatura.
El cine es apariencia. Mi manera de contar una historia no es la misma
que la de un escritor. Para mí, el movimiento es creación. Es una
lástima que no pueda hacer películas completamente abstractas. Después
de todo, a la gente le encanta ver fuegos artificiales y eventos
deportivos. El cine todavía no ha llegado a ese punto.
VOYEURISMO
—Soy
‘voyeur’ como pueda serlo cualquier persona. El cine y la televisión
incentivan el ‘voyeurismo’. Yo solo hago películas; los demás las miran.
ENLACES/FUENTES:
http://cartooniablog.blogspot.com.ar/2009/02/walerian-borowczyk.html
http://pedrocalleja.blogia.com/2006/081501-borowczyk-se-explica.php
http://pedrocalleja.blogia.com/2006/082201-filmografia-comentada-de-walerian-borowczyk.php
http://pedrocalleja.blogia.com/2006/082202-el-gabinete-erotico-del-doctor-borowczyk.php
http://dimensionfantastica.blogspot.com.ar/2008/04/la-bestia-walerian-borowczyk-beast-1975.html
http://worldweirdcinema.blogspot.com.ar/2009/09/eight-short-films-by-walerian-borowczyk.html
http://www.forodvdmania.com/phpBB3/viewtopic.php?f=4&t=10485&p=585520
http://www.awn.com/gallery/boro/index.html
http://www.ubu.com/film/borowczyk.html